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Qué es la Verdad??

Desde tiempos remotos existe una Tradición Secreta transmitida a la humanidad por hombres como Hermes Trismegisto, el tres veces Maestro, el “Mensajero de los Dioses”, Thot, para los egipcios; un “hombre-dios” de características más “atlantes” o “estelares” que terrenales; el Legador del Conocimiento Oculto, el padre espiritual del Antiguo Egipto.

Es evidente que un Conocimiento que ni siquiera el hombre común de hoy puede llegar a manejar con claridad, no puede provenir de la prehistoria terrestre sino de niveles de consciencia-existencia más elevados.

Desde allí pasó a escondidos lugares donde algunos esclarecidos hombres, depositarios del Conocimiento Eterno, impartían lecciones a sus adeptos, en templos y monasterios secretos, en escondidas cavernas de las resecas tierras egipcias, de Ur, de Galilea, o de Caldea.

La Luz saltó el Mediterráneo y se expandió hacia la cercana Grecia, fundando su principal bastión en Delfos. Sócrates bebió de ese Conocimiento y pasó a la posteridad como el más grande filósofo de todos los tiempos.

Y más tarde ese saber encarnó en Pitágoras, quien medio milenio AC enseñaba que la tierra era redonda y que los planetas giraban alrededor del sol emitiendo una vibración o “música” diferente cada uno de ellos: “la música de las esferas”

El Conocimiento Secreto avanza también hacia el sureste, hacia Asia, pasando por Persia y Afganistán, por el Hindu Kush y Pakistán, por India, subiendo luego por los Himalaya hasta llegar a Nepal y Tibet, proyectándose después a China y Japón mediante el Zen.

Derviches del sufismo, Ram, Krishna, Buda, los sabios nepalíes, los magos tibetanos, todos ellos se movían dentro del luminoso abanico de Sabiduría que abarcaba la milenaria Tradición.

En muchos reductos privados de aquellos parajes, normalmente vedados al ojo profano, los adeptos, los iniciados, además de estudiar, practicaban ejercicios destinados al despertar de la consciencia, a dejar de ser dormidos individuos-masa nutridos por los “valores de este mundo”, de sus tiempos.

Del legado de Hermes se embeben Abraham y Moisés, y gracias a él hoy pensamos en un solo Dios y no en multitud de ellos, como era lo normal en aquellos tiempos. Un Dios invisible que recomienda “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

Milenios después aparece Jesús, judío y alumno de la escuela esotérica que enseñó a ¡Permaneced Despiertos! ¡Velad!

Quienes entendían, trabajaban sobre sí. Quienes no entendían, formaban cultos religiosos en torno a ideas que de religiosas no tenían nada, puesto que eran técnicas psicológicas para promover un nivel de consciencia más elevado.

No era fácil encontrar la puerta de entrada hacia ese Conocimiento maravilloso, puesto que era guardado y protegido con mucho celo, y a quien encontraba la puerta, no le era fácil ser admitido. Hasta treinta años debían esperar algunos a las puertas de aquellos templos, antes de poder franquear la entrada, si es que eran aceptados, si es que pasaban las famosas y temibles Pruebas.

Pero a medida que los tiempos avanzaban, el Conocimiento se fue flitrando a ciudades europeas y finalmente americanas, y surgen iniciados como Nicolás Flamel, Paracelso, Francis Bacon, Benjamin Franklin y otros; todos ellos, gracias a su mayor lucidez, terminan siendo benefactores de la humanidad en cualquier terreno que se desempeñen.

El Conocimiento que necesitamos nos puede llegar en un libro, en un monasterio, mediante un guía o en un curso de Internet, siempre que enfrentemos cualquiera de esas alternativas con el debido respeto y dedicación.

Lo que hay que aprender de aquella milenaria enseñanza es poco, creo que si se tiene un mínimo de “madera” o condiciones o ganas, con un mes basta para asimilar su esencia. Pero lo que hay que practicar… eso es para toda la vida, para cada día.

Para cada momento si fuese posible, porque se trata de volver a conectar con lo natural, con la realidad, con nosotros mismos en el momento presente, más allá de divagaciones y ensueños.

¡Permaneced Despiertos! ¡Velad! = ¡Sed Conscientes!

Aclarando que un nivel de consciencia más elevado no quiere decir más complicado sino todo lo contrario, menos complicado y más natural. Religión y espiritualidad suelen ser complicadas; aquel conocimiento no, puesto que no tiene un cuerpo de dogmas o creencias sino prácticas destinadas a aumentar nuestro conocimiento de nosotros mismos, tal como recomienda la leyenda del Oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo”.

¿Por qué tan secreto?

Porque la ignorancia es un peligro. ¿Qué le pasó a Jesús, al mismo Sócrates, por andar hablando por ahí cosas que el vulgo no estaba preparado para aceptar?… Ellos lo sabían, pero debían dejar un mensaje acerca de la crueldad y locura mundanas.

Sólo que hoy los tiempos avanzan a una velocidad que nos supera, y que muchos peligros amenazan a la humanidad, así que hoy más que nunca se hace necesario que muchas personas adquieran ese Conocimiento, esa coherencia y cordura interiores, libres de delirios; esa indispensable “ecología del alma”, para que podamos enfrentar en mejor forma los importantes cambios que se avecinan.

Debido a ello, sin Pruebas de ninguna clase, sin “filtros” esta vez, estamos liberando una síntesis resumida pero suficiente de lo que venimos enseñando privadamente.

Sólo que sin la base de ese Conocimiento, no se puede llegar a nada de lo lo anterior.

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